Clases particulares (carta al director periódico HOY)


El desprecio de muchos profesores de colegios e institutos a las academias y a las clases particulares parece que viene agravándose en los últimos años. Supongo que creen que nosotros infravaloramos su trabajo, que lo cuestionamos o que criticamos sus métodos y tratamos de implantar los nuestros. Vuelvo a suponer que no saben que cuando se recibe a un alumno nuevo, al menos en nuestra academia, lo primero que se hace es preguntar de qué centro viene y quién es su profesor y tratamos de amoldarnos a sus criterios y métodos (aunque hagan, a veces, auténticas memeces y nos tengamos que callar porque en nuestras manos no está su aprobado o su suspenso). Todos los meses llega algún alumno o padre que te dice que en el colegio le han dicho que se quite de clases, que son perjudiciales o bien que en clase han preguntado quién tiene refuerzo. Nosotros somos los primeros que cuando vemos que un alumno es capaz de seguir solo, llamamos a los padres y aconsejamos que le reduzcan las horas o que prueben un mes sin nosotros a ver qué pasa o que, cuando un alumno no rinde, directamente le decimos que no continúe, siempre miramos por el bien y progreso del alumno. No somos unas máquinas de sacar dinero. No fomentamos su pereza, simplemente ponemos a su alcance oportunidades que un aula ordinaria no le brinda.

Leave a Reply